Ayuda ¿serías capaz de ayudar a alguien en una emergencia?

Gracias a mi paso de estudiar nuevamente y Psicología, estoy inmersa en la conducta de ayuda y me ha resultado muy interesante. Por eso me he decidido a compartirlo con vosotros.

Lo primero es definir la conducta de ayuda y para eso antes debemos de hacer referencia a la conducta prosocial.
La conducta prosocial es "toda conducta que, en el contexto de una sociedad determinada, se entiende como generalmente beneficiosa para otras personas y para el sistema social".
Es en este concepto donde se incluyen la conducta de ayuda y la conducta altruista, entre otros, que ya abordaré en otro momento.


La conducta de ayuda  es cualquier acción que tenga como objetivo proporcionar algún beneficio o mejorar el bienestar de otra persona, implica una interacción entre varias personas. 

 Hay una serie de factores que influyen a la hora de actuar para ayudar a alguien. La situación es uno de sos factores.
Aquí me he quedado sorprendida con el ejemplo del incidente de Kitti Genovese que fue brutalmente asesinada en Nueva York con 38 testigos y que tras media hora de alguno de ellos oír su suplicio, otros verlo, otros notar algo raro, solo uno de ellos llamó a la policía pero ya era tarde. 


No se entiende como es que tardaron tanto y ninguno actuó antes. ¿No os preguntáis qué haríais vosotros en esa situación? ¿como actuaríais? ¿qué pensaríais?

pues eso mismo hicieron los testigos del asesinato que no hicieron nada y la psicología social ha hecho muchas investigaciones al respecto. En concreto Darley y Latané dos psicólogos sociales. 

Se ha descubierto con muchas investigaciones al respecto, que a más espectadores haya de un suceso de emergencia, menos es la posibilidad que se de ayuda. Ojo, siempre también dependiendo de la cultura en la que nos encontremos, porque no se actúa igual en culturas individualistas que en colectivistas (pero esto también es para atisbar algo que algún día retomaré). Esto  es lo que se conoce como el efecto de los espectadores. 

Intervenir o no en un caso de emergencia es resultado de un proceso de decisión que se da en la mente de cada individuo donde influyen muchas variantes. 
La primera es darse cuenta que algo inusual está pasando aunque pueda parecer increíble el estrés o la sobrecarga de información, estímulos, a nuestro alrededor, puede hacer que no veamos una situación de emergencia, no nos percatemos. 

La segunda es que aun percibiendo algo anómalo esté pasando se interprete como una urgencia o no. Además que cuando una situación es ambigua o no la tenemos clara, solemos recurrir a indicios sociales, a una información social de lo que hacen los demás, que está relacionado con otro concepto que, reconozcámoslo, a veces nos sucede y es el de la ignorancia pluralizada que es cuando inhibimos una actitud o emoción porque pensamos que la mayoría no la comparte aunque en verdad no sabemos si es o no así. 
Bueno, retomo el hilo, esta información social aumenta con la semejanza de quienes nos rodean. Es decir que si consideramos que los que nos acompañan en esa situación son semejantes a nosotros en cualquier atributo, su influencia en como actuaremos será mayor.

La tercera, no basta con que apreciemos que algo va mal y que lo interpretemos como una emergencia, tenemos que considerarnos que tenemos la responsabilidad de actuar nosotros como indivíduos. Puede suceder lo que se llama difusión de la responsabilidad que no es más que al ver individuos a nuestro alrededor en una situación cada uno considere que es más responsable otro de los presentes y no actúe ninguno en consecuencia. 

La cuarta es que, incluso aunque alguno se sienta responsable de actuar, puede que no sepa como hacerlo y/o no se sienta capaz de responder adecuadamente. Esto hará que no haga nada, que su conducta se quede paralizada ante esa percepción propia de no saber qué hacer o verse sobrepasado por la situación.

Y si pese a que todo lo anterior ha sido decidido como que notamos que algo va mal, lo interpretamos como una urgencia, nos sintamos responsables de actuar y capaces de hacerlo, puede que no actuemos por el miedo a las consecuencias de actuar en esa situación. A que creamos que el coste que nos supondrá el ayudar tenga consecuencias negativas o mayores que las que podamos permitirnos. 

Ahora que sabemos todo esto, igual recapacitamos y nos damos cuenta que  no es nada fácil ayudar en casos de emergencia, ayudar a otros en situaciones de violencia verbal o física, y que las circunstancias de cada uno son tan diferentes, nuestra percepción propia es tan dispar, que las opciones son infinitas. No nos encontramos igual cada día, las circunstancias cambian cada día, las personas que nos encontramos cada día son diferentes, las opciones se multiplican aún más. 

Seguiré aprendiendo y os agradezco vuestro tiempo a todos los que me leeis y vuestros comentarios. 



 

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